Cuando comenzaron los primeros contactos para formar lo que luego ha sido Zaragoza en Común (ZeC), Estado Aragonés puso de condición como único punto programático, prácticamente, el rechazo a la participación en las diputaciones provinciales aragonesas. Eso fue hace más de un año, antes incluso de las Elecciones Europeas.

Pretendíamos entonces poner a prueba el llamado “Proceso Constituyente”. ¿Quieren en realidad las fuerzas implicadas en esa “Confluencia” un auténtico cambio de Régimen? ¿o es mera demagogia para obtener votos de una ciudadanía muy cabreada, pero en realidad tan sólo se aspira a entrar en los gobiernos para hacer la política reformista y keinesiana de la socialdemocracia? Con todo el respeto para la socialdemocracia: después de todo buena parte de los logros sociales que hemos perdido con el PP, se consiguieron con la socialdemocracia en los gobiernos.

En Estado Aragonés calculábamos que, si de verdad queríamos derrocar al Régimen e iniciar un Proceso Constituyente, era preciso empezar desde el gobierno local. Está bien conseguir las alcaldías de las capitales de provincia más importante, pero el auténtico poder territorial del Estado se articula en torno a las Diputaciones Provinciales. Iniciar un Proceso Constituyente en Aragón debería significar boicotear las diputaciones provinciales, no acudir e impulsar un discurso de Ruptura Democrática de cara a las Elecciones Generales a la vuelta del verano.

Todos los actores del susodicho “proceso de convergencia” nos ignoraron y así, Estado Aragonés presentó su propia candidatura en las elecciones municipales.

Hoy, los diputados provinciales de ZGZ (que así está inscrita en la Junta Electoral la coalición conocida como “Zaragoza en Común) han tomado posesión, y el “asambleario y democrático movimiento ciudadano” no ha explicado ni cómo los ha elegido ni qué política van a realizar en una institución dedicada al apoyo a los ayuntamientos. ZGZ tan sólo tiene un alcalde en toda la provincia.

En Estado Aragonés nos figuramos que el trabajo de los susodichos diputados provinciales va a ser el que siempre han realizado para los partidos: de “comisarios políticos”, “liberados” o “activistas”. El rimbobantemente denominado “Proceso Constituyente” queda en puro postureo y palabrería vacua.

En Estado Aragonés pensamos que tal vez no sea posible un auténtico Proceso Constituyente, cuando sus más vehementes defensores actúan de esta manera. Nosotros, nos conformamos, de momento con menos en el plano de la organización territorial.

Para empezar, consideramos que todo el discurso de la Regeneración Democrática (concepto más moderado que sustituye al antedicho Proceso Constituyente) tiene sentido sólo si sirve para adecuar la Administración Pública a las necesidades de la Sociedad, acercando la gestión a los ciudadanos.

Las Diputaciones Provinciales son un “cado” donde proliferan los liberados de los partidos, alejados de los focos de la opinión pública: 77 diputados provinciales aragoneses, con sus sueldos, sus asesores y sus coches oficiales, elegidos de manera oscura de forma indirecta por los concejales de cada partido. Cualquier proyecto de Regeneración Democrática Aragonesa debe contemplar su disolución. Estado Aragonés aboga por proponer a las Cortes Generales la elaboración de una Ley Orgánica que constituya a Aragón como Comunidad Uniprovincial y transfiera todos los activos de las diputaciones provinciales aragonesas a la DGA.

Pero la articulación territorial de Aragón precisa una alternativa. Esa alternativa ya existe, parcialmente: son las comarcas. Sin embargo, las comarcas, aún siendo mucho más cercanas a la población y realistas en su extensión territorial, y útiles para gestionar servicios municipales en un territorio extenso y despoblado muy fragmentado en pequeños municipios, tienen un problema similar al de las Diputaciones: sus consejeros son elegidos también de manera indirecta. Por eso Estado Aragonés también plantea una reforma de la Ley Orgánica de Bases de Régimen Local para que, en una Disposición Adicional, reconozca el Derecho de Aragón a regular que sus comarcas se elijan por Sufragio Universal, del mismo modo que se hace en los Cabildos Insulares.

Ya sabemos que “el Proceso Constituyente” hay que escribirlo en minúsculas, a ver si tanto aparato sirve, al menos, para no tener que escribir también en minúscula la Regeneración Democrática.

Consello Nazional

Estado Aragonés