PROGRAMA ELECTORAL AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA

 

Nosotros entendemos la política como la forma no violenta de solucionar los conflictos. Es decir los acuerdos se consiguen renunciando a parte de nuestras posiciones. Negociar, aunque si al final eres el que más renuncias, pero es un buen acuerdo para la ciudadanía en su conjunto, hay que aceptarlo. Esta es la esencia de nuestro concepto político. Evitar un lenguaje “guerracivilista”, es la aportación que Estado Aragonés realiza con su presencia en estas elecciones. Pretendemos hacer ver, que nuestro lenguaje, aunque en apariencia no lo parezca, es coherente con nuestra filosofía.
No está demás recordar que moralmente la verdadera constitución vigente es la aprobada el 14 de Abril de 1931 y que dió origen a la II República. El acto barbárico de un grupo de militares golpistas fascistas, cometiendo alta traición por un delito de sedición contra el estado y la legalidad vigente que el pueblo se había dado, nos llevó a una cruenta guerra civil primero, a la victoria de los fascistas por inacción de las potencias europeas después y a 40 años de dura dictadura. Lejos de terminarse el problema con la muerte del dictador Franco, la transición se cerró en falso al implantar un sistema democrático con el jefe del estado que Franco hizo ratificar en las urnas, y que ha llevado a la restauración de la monarquía borbónica. La actual constitución del 78 por tanto, la consideramos como un paso intermedio hasta culminar un proceso inacabado de restauración democrática, como debe de ser la proclamación de la III República en el estado, y consecuentemente de la República Aragonesa.

Una república aragonesa sustentada en una constitución propia, heredera del espíritu foral político de soberanía de Aragón como el país que fue durante muchos siglos. Una república, garante de la identidad, cultura de tradición popular, lenguas autóctonas, instituciones históricas y sobre todo de las libertades individuales, y las particularidades propias de nuestro pueblo, que no son pocas, y que se pone de manifiesto en la expresión: Aragón se define por su derecho.

Estado Aragonés reivindica fundir las tres provincias, Zaragoza, Huesca y Teruel en Una sola, lo que a efectos prácticos implicaría la disolución de las diputaciones provinciales, tal como sucede en Cantabria, Oviedo o Madrid, donde no existen, al ser territorios uniprovinciales. Son un elemento organizativo decimonónico, creadas con el advenimiento de la casa de borbón y la implantación definitiva del absolutismo en Aragón a principios del siglo XVIII.

Actualmente duplica buena parte de sus funciones con otras instituciones, y que en su totalidad podrían estar repartidas entre Gobierno de Aragón, y Comarcas. Su supresión ahorraría dinero a las arcas públicas, eliminaría burocracia, tendría una efectividad real en la austeridad de las cuentas públicas, y no repercutiría en recortes sociales.

Para ello, Estado Aragonés, se compromete con todo el electorado, además de con sus votantes, que si llegado el caso, le correspondiera nombrar Diputados provinciales, renunciaría a ello, ya que por coherencia, no queremos participar en una institución que por los motivos citados, pretendemos eliminar.

Que Zaragoza sea la capital de Aragón, no solo ha terminado siendo un problema para Aragón, sino también para la misma ciudad de Zaragoza. La gran expansión que ha alcanzado nuestra ciudad, unido a la fuerte despoblación de una extensa superficie como la que representa Aragón (el 10%) del total del Estado Español frente al 2,80% del total de la población total española, representando Zaragoza más del 50% de la población de Aragón, ha terminando convirtiendo a Zaragoza, como el elemento de desequilibrio territorial más importante del territorio. Esta situación no ha sido abordada con seriedad hasta ahora, por lo que desde Estado Aragonés consideramos necesario establecer un debate social y político de fuerte calado, a nivel de todo el territorio aragonés para ver como podemos revertir esta situación entre todos los aragoneses. No obstante, entendemos que la iniciativa sería bueno que partiera y fuera liderada en un principio por el Ayuntamiento de Zaragoza.

Por otro lado este desequilibrio, ha hecho que Zaragoza no tenga ley de capitalidad aprobada y en marcha, y por tanto sea la única comarca que no se ha puesto en marcha en todo el territorio. La situación de desequilibrio demográfico en Aragón es totalmente deprimente, y mientras hay comarcas en Aragón con menos de 15.000 habitantes, que reciben fuertes ayudas y subvenciones por su gran déficit demográfico, existen en Zaragoza capital Comunidades de Propietarios mucho mas grandes que muchos municipios, que no reciben subvención estatal alguna. Estos desequilibrios y desajustes deben de ser abordados con seriedad y firmeza contando con todas las partes implicadas.

Consecuencia de ello,nos planteamos un decrecimiento lento de la población pero sostenido en el tiempo, que conllevará entre otras cosas, la demolición de zonas urbanas abandonadas o inviables y su reversión a espacios verdes o agrícolas, la reducción de la plantilla municipal de servicios como la policía local, administrativos y cargos intermedios. Muchos de estos trabajadores podrían ser recolocados en otros municipios aragoneses, ya que por su parte tendrían un fuerte aumento poblacional. Por otro lado, nuevas actividades económicas fruto de la reestructuración de la ciudad como la agricultura ecológica, podrían ser otras vías de recolocación.

El futuro desarrollo, progreso y bienestar de todos los aragoneses y aragonesas, pasa también por la reestructuración del territorio. Para ello muy probablemente Zaragoza debería de dejar de ser la capital de Aragón, aunque eso es precisamente uno de los grandes temas que debe de abrirse en el debate ciudadano.

La reestructuración territorial, es efectivamente un gran problema, que debemos de afrontar con valentía desde la izquierda, y con comprensión, responsabilidad y humildad desde el conjunto de la sociedad. Implicaría cambios y sacrificios personales para algunos, pero justos y necesarios para garantizar el bien común. Por ello, y esta es la clave de nuestro programa, este tipo de medidas, deben de ser afrontadas desde un amplio consenso social fruto de un gran debate previo entre toda la ciudadanía. Una medida así solo puede aprobarse tras una consulta popular.

La cohesión social, la permeabilidad social, son elementos que articulan esta concepción política. Los mecanismos económicos, que permitan impulsar las facetas prioritarias en cada momento de la vida de Zaragoza, no pueden depender de decisiones tomadas en una dictadura, como Arabia Saudí, con el precio del petróleo, ni en China con el tipo de su moneda o en Estados Unidos con los tipos de interés para financiar su deuda y déficit.

Hay que seguir considerando que las crisis económicas son cíclicas, van a seguir sucediendo en el futuro, y salvo sorpresa, las crisis de deuda, parece que serán frecuentes en el futuro. Ante esta situación, una eventual explosión de una burbuja de deuda, es mejor afrontarla sobre los ingresos y recursos propios.

Para lograrlo, proponemos la implantación de una moneda social municipal, impulsada por el ayuntamiento en colaboración con entidades de ahorro locales, tomando como modelo la experiencia de éxito impulsada por el Ayuntamiento de Bristol (UK), con la moneda local “Bristol Pound”, destinada a afianzar e impulsar el comercio local de la ciudad. (www.bristolpound.org).

Una consecuencia primordial de este mecanismo, es que al aumentar los usuarios de estos programas, los requisitos se reducen para agilizar su implantación. Como contrapartida estos requisitos se incrementan sustancialmente cuando la implantación está popularizada.

Las grandes superficies no generan más riqueza de la que destruyen en las clases medias, pequeños comercios y empresas. El comercio de proximidad está cada vez más en declive, acrecentado por la expansión ilógica que la ciudad de Zaragoza ha experimentado, fruto de un diseño urbanístico altamente especulativo y del que ahora se van destapando lentamente casos de corrupción como el de el polígono Plaza.

El impulso del pequeño y mediano comercio, depende en buena medida del diseño urbanístico de la ciudad. Su impulso por tanto, debe de ser fruto de una nueva formulación en este sentido, primando la proximidad y la compactación de los barrios consolidados históricamente. En lugar de una expansión desenfrenada sin lógica al servicio de oscuros intereses económicos, normalmente vinculados al sector de la construcción, la consolidación de barrios pasa por la inversión, obra pública en infraestructuras y rehabilitación de viviendas en estos barrios.

Reconcentrar la población en los barrios consolidados, implicaría probablemente abandonar proyectos como Arco Sur, y otras expansiones previstas para la ciudad, visto el fracaso que han supuesto de aceptación, por falta de crecimiento de la ciudad. Recordemos, que cada ampliación de la ciudad, implica la expasión de servicios a estas nuevas zonas. Algo poco práctico cuando más del 20% de las viviendas de la ciudad de Zaragoza están vacías.

Al mismo tiempo, concentrar más población en barrios, implica automáticamente el impulso del comercio de proximidad, en decrimento de las grandes superficies. Al mismo tiempo, la revisión del IBI y el establecimiento de un impuesto social o sociotasa a las grandes superficies y centros comerciales establecidos en los extra-radios de la ciudad, y la creación de un plan de ayuda al comercio de proximidad en los barrios consolidados, ayudaría a la recuperación del comercio tradicional, pero unido a las nuevas tecnologías.

Existen otros nuevos conceptos urbanísticos sobre el comercio de proximidad, basados en la compra y o expropiación forzosa de parte o de la totalidad del volumen comercial de la ciudad (el volumen comercial no es el inmueble físico, hay que diferenciarlo), según los casos. Un tema que podría entrar en el debate social si desde los barrios lo considerasen oportuno los vecinos.

Estado Aragonés propondrá que el ayuntamiento solicite la modificación de la ley electoral para elecciones municipales, para que los municipios que consideren dentro de unos márgenes puedan tener formas de elección más adecuadas a sus peculiaridades locales.

Para Zaragoza, abrimos el debate social, planteando elegir 20 concejales en circuscripción única y crear 5 Macrodistritos, con similar población y continuidad geográfica: Norte, Sur, Este, Oeste y Centro u Resto, que eligirían un concejal directamente. Los barrios Rurales seguirian como hasta hora, adscribiendose a un Macrodistrito para elegir al concejal.

Cada vez esta más cerca la riada del Ebro de los Quinientos años, y vistas las consecuencias del retorno de los 50 años, que ha convertido la Ribera Baja en un Pantano con Zaragoza de Represa, debemos tomarnos muy en serio este tema. Tirar el Azud es técnicamente una necesidad, e desde la perspectiva política, es la excusa perfecta para explicar el timo que su construcción fue para los Zaragozan@s. ¿Es posible, disponer de documentación sobre la generación de electricidad prevista, y la linea de Alta tensión que generaba…?
La Posición de Estado Aragonés sobre la fiscalidad, combina un pragmatismo indigno, con una mutación del concepto de progresividad.

Miramos nuestro entorno, somos realistas y sabemos que la presión fiscal a la que inexcusablemente tienden Europa, en global y en particular, tiene como referencia la presión fiscal de Alemania. Que guste o no, que sea escasa o alta, en este ejercicio de pragmatismo, carece de importancia. Se resume en una frase: Es lo que hay.

Definida la dirección y el punto de llegada, solo queda como variable posible el tiempo del trayecto. Planteamos que el incremento de la presión fiscal real, no sea superior en conjunto al equivalente al 50% de la inflación**, prohibiéndose expresamente incrementos sectoriales superiores al 5% reales*.

Igualmente se puede estudiar una redistribución de las fechas que se realizan los ingresos municipales, para obtener la totalidad en el primer mes.. Esto debería hacerse en un periodo largo, para entendernos en 48 meses,(una legislatura) lo que conllevaría, al 49 mes una bajada de la cuota nominal. Dada la situación económica, este “adelanto parcial” estaría inexcusablemente (que es mucho más que obligatoriamente) destinado adicionalmente a la amortización de la deuda.

Es imprescindible abrir un debate sobre como se distribuye el gasto municipal en el plano teórico. Olvidándonos de la recurrente monserga, de aumento de la participación en los ingresos “patrios”. Con tres escenarios:

a) Ante la eventual explosión de la burbuja económica actual (deuda), lo mejor es hacerlo sobre los ingresos propios (obviando transferencias),

b)ingresos propios 1/2 de las actuales transferencias

c)ingresos propios + actuales transferencias.

Eso demostraría la inviabilidad de este ayuntamiento con los servicios que se consideran “mínimos” y su actual estructura de concesiones, sociedades municipales. subvenciones eternas…

Dicho de otra manera, es imprescindible una auditoria de los ingresos, simultáneamente definir un concepto marco de gasto en terminos porcentuales. Analizando la realidad para transformarla, y no inventando una nueva deidad salvadora llamada “acabar con el fraude fiscal”.

 

Ejes de acción específica

Estado Aragonés plantea entrar en el debate cultural de la ciudad de Zaragoza con los siguientes postulados, dado que la Cultura es el medio que permite cumplir el objetivo general, que no es otro que formar ciudadanos libres:

-ciudadanos competentes para interpretar la realidad de la sociedad actual y de los cambios y el proceso social al que responden.

-ciudadanos libres y autónomos del poder político al uso-oficial para crear y elegir la cultura de la que disfrutar y servirse.

Elementos previos con los que hemos de contar antes de diseñar la actuación:

-La Aculturación: La manipulación de la masa social por unos pocos:

-El imperio de la ‘cultura oficial’ como medio de dominación:

- la nación-estado española, como parte del problema.

-la globalización y el mundo cultural anglosajón-americano.

-La cultura del Capital: superficialidad y consumo.

-Diversidad cultural y libertades individuales. La cara positiva de la globalización y de la democracia tal como la conocemos hoy.

-La Cultura a la luz de la Ciencia. La Ciencia es el faro con el que el ser humano ilumina la oscuridad en la que nace, es el instrumento con el que el ser humano conoce la realidad en la que vive. La Cultura

Ejes sobre los que proponemos bascule cualquier Programación Cultural desde la municipalidad de Zaragoza:

-Ofrecer la interpretación aragonesa de la aculturación sufrida por el poder político español: castellanización-españolización, creación de tópicos denigrantes de la dignidad cultural popular de Zaragoza y el Valle del Ebro, etc.

-Identificar y promover los elementos constitutivos de La Cultura Aragonesa de Zaragoza.

-Zaragoza como ‘piedra de toque’ de la Cultura Aragonesa: nudo de encuentro, comunicación y exhibición de las diversas culturas aragonesas.

-Zaragoza como ‘Continuum Cultural’. Desde Salduie a la Zaragoza Aragonesa. La Cultura más allá del producto de consumo al servicio del beneficio del Capital. Distinguir Cultura de espectáculo de entretenimiento.

-Zaragoza como Crisol multicultural, foro abierto al Mundo: a la cultura anglosajona y a las demás culturas del Mundo.

-La Cultura Contemporánea: Raíces, Diversidad y Democracia al servicio de ciudadanos autónomos, libres en lo creativo.

-La superación de ‘La Cultura’. Cualquier manifestación cultural se entiende a la luz del conocimiento científico, también en lo social. La Cultura al servicio de la liberación de los dogmas.

-Las fiestas de la ciudad deben tender hacia la laicidad. La Corporación debe de dejar de acudir a liturgias religiosas, pero también hay que reorganizar las fiestas locales. Proponemos dejar de celebrar San Valero (por su carácter religioso) y la Cincomarzada (por su carácter guerracivilista) y crear una nueva festividad láica y cultural, trasladando esos dos días festivos a los dos últimos días de junio, cuando se abren las piscinas, ha terminado el periodo lectivo y el día alarga, tiempo ideal para la realización de actos culturales al aire libre.

- Reconcer a las lenguas autóctonas de Aragón, Aragonés y Catalán de Aragón, y procurar por su difusión en nuestra ciudad, su reconocimiento desenfadado, la superación de los complejos y rechazos sociales creados artificialmente a lo largo de los útimos 130 años, y la dignificación social de los hablantes de ambas lenguas propias de Aragón como algo natural de los aragoneses, que sirvan más como forma de comunicación y unión entre los aragones que para la diferencia y el estigma como se ha propagado hasta el día de hoy por el nacionalismo cultural español, que sigue vigente en su plenitud rancia y casposa.

Cuidado del Medio Ambiente (agua, aire, residuos…), ahorro de recursos, eficiencia en la gestión, y la conservación y mejora del Patrimonio Natural existente, son los principios básicos que deben de inspirar la política municipal en una ciudad que pretenda “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro”. Es decir, en una ciudad saludable y “sostenible”.

Para lograr esta ciudad sostenible, Estau Aragonés defiende las siguientes medidas:

-Freno a la especulación: Zaragoza debe de frenar el consumo de suelo urbano. Con más de 56.000 viviendas desocupadas en la ciudad y una ralentización del crecimiento, Zaragoza no necesita más suelo urbanizable: 21.000 viviendas hay previstas sólo en Arcosur, más de 4000 se están construyendo en Parque Venecia, sin contar con las planes previstos en San Gregorio, Quinta Julieta, Las Fuentes…

Por ello defendemos una moratoria a nuevas recalificaciones, priorizando las obras de construcción y rehabilitación en la ciudad consolidada (los barrios tradicionales), y aplicando una normativa fiscal que penalice los pisos vacios y los solares sin edificar y promueva las viviendas de alquiler.

Creemos que la construcción del nuevo campo de fútbol de San José con dinero público sólo favorece la especulación (exige nuevas recalificaciones y venta de suelo público) y detrae recursos públicos para el beneficio privado.

-No a los grandes eventos: Zaragoza no puede basar su desarrollo en la celebración sistemática de grandes eventos internacionales que distraen al Ayuntamiento de la gestión cotidiana y desvían gran cantidad de dinero público hacia obras a menudo innecesarias o de utilidad discutible. La pasada Expo del 2008 fue un mal precedente que nos ha dejado unos cuantos edificios singulares sin utilidad, un Parque del Agua semiprivatizado y una gestión nefasta, con desfases y sobrecostes millonarios (investigados por el tribunal de cuentas), que han incrementado la deuda municipal en un 54 % en los seis últimos años, hasta alcanzar los casi 900 millones de euros (una deuda de 1.300 euros por ciudadano), influyendo directamente en el actual recorte y deterioro de los servicios públicos.

Los eventos han sido olvidados, ya ni de Expo-paisajes se habla, ni de las Olimpiadas de invierno Zaragoza-Pirineos que hace 6 años eran presentadas como la panacea. Si por alguna razón volviese a haber crecimiento económico, volverán con el cuento: hay que rechazarlo

-Una ciudad abarcable: En una ciudad como Zaragoza, que ronda los 700.000 habitantes, que ha alcanzado una extensión considerable durante los últimos años y que además posee una zona de influencia bastante amplia, el transporte público debe de ser el medio principal que permita a los ciudadanos trasladarse de un lugar a otro con comodidad y rapidez.

El coche privado contamina, exige mucho espacio y es poco eficiente como medio de transporte urbano. Por ello debe de salir en la medida de lo posible del centro de la ciudad. Para que esto pueda ser así hay que crear las condiciones necesarias, con zonas de estacionamiento público disuasorio, fuera del centro y bien comunicadas por un servicio de transporte público eficaz y adecuado en horario y frecuencias. En este sentido, el metro ligero (o tranvía) es, por su alta capacidad, rapidez y poca contaminación, el sistema de transporte urbano mejor adaptado a una ciudad de tamaño medio como Zaragoza.

Por otra parte debe de potenciarse el ferrocarril de cercanías por ser el medio más eficaz para unir Zaragoza con las localidades del extrarradio y las ciudades próximas, con mejores horarios y frecuencias, e incluso si es necesario con modificaciones del trazado actual para acercar las estaciones a las localidades.

-Proteger nuestro patrimonio natural: El municipio de Zaragoza posee un extenso territorio (unas 106.000 ha), un 25 % del cual se halla en teoría preservado por alguna figura de protección ambiental, principalmente Lugares de Importancia Comunitaria (Lics) o Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPAS). Sin embargo, sólo 169 ha forman parte de un espacio natural protegido, en concreto de la Reserva Natural Dirigida de los Galachos del Ebro.

La realidad es que la conservación y gestión de nuestro medio natural deja bastante que desear. Buena parte de nuestro municipio se encuentra fuera de la jurisdicción civil (el campo de maniobras de San Gregorio ocupa 32.300 ha y la Base Aérea más de 6.000 ha). La mayor parte de los antiguos acampos son privados debido a los privilegios ganaderos medievales y a las desamortizaciones del siglo XIX. Y el ayuntamiento no dispone de medios ni tiene interés en la protección y conservación de la riqueza paisajística y ecológica del municipio.

Desde Estado Aragonés defendemos la elaboración de un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales para la estepa zaragozana, con la creación de una Reserva Natural Dirigida que abarque toda la Plana de Zaragoza y sus vales aledañas, actualmente amenazadas por parques eólicos, roturaciones, canteras, vertederos y construcciones diversas.

En cuanto al Campo de Tiro de San Gregorio, debe de ser cerrado y transformado en un Parque Natural que, con una adecuada gestión medioambiental, permita la recuperación y disfrute de su rico patrimonio natural y cultural, compaginada con las actividades ganaderas tradicionales.

-Repensar el Ebro: La Expo de 2008 transformó las riberas el Ebro. Pero la mejora estética que se consiguió tras décadas de abandono, esconde actuaciones muy perniciosas desde el punto de vista económico y ecológico: la ocupación del cauce, la canalización del río, la construcción de infraestructuras en la zona de inundación (especialmente en Ranillas), un caro azud cuyos efectos sobre el nivel freático ya empiezan a dejarse sentir en los garajes de Las Fuentes y Vadorrey, continuos dragados para tratar de adaptar la dinámica natural del río a unos barcos incapaces de navegar por él cuatro meses al año…

El sentido común nos dice que estas actuaciones son costosas y además muy arriesgadas a largo plazo. El azud debe de ser desmontado y los dragados detenidos. El Ebro debe de recuperar parte de su espacio histórico, retranqueando muros y escolleras, aunque sólo sea por motivos de seguridad en caso de riada. Hay que conservar los sotos y fomentar su recuperación, tanto por su alto valor biológico (por la fauna que cobijan), como por su papel protector en caso de avenida, ya que frenan la fuerza de la corriente y protegen las riberas de la erosión. Creemos que la mejor forma de proteger y gestionar estos espacios singulares es su inclusión en un gran espacio natural protegido que, ampliando la actual Reserva Natural de los Sotos y Galachos del Ebro, reconvertida en Parque Natural, debería de abarcar todo el cauce medio del Ebro desde Novillas a Escatrón.

-La Huerta de Zaragoza, un elemento a conservar y promocionar: Desde principios del siglo XX el crecimiento de Zaragoza se ha ido haciendo a costa de su huerta. Un elemento muy valioso, tanto desde el punto de vista ecológico como económico (productivo), pero también muy amenazado. Actualmente, tras la desaparición de la huerta de Ranillas, nuevos planes oscurecen el futuro de la huerta de Las Fuentes.

Estau Aragonés apuesta por la conservación de la huerta tradicional y por el desarrollo en ella de una agricultura ecológica y sostenible que permita abastecer a la ciudad con productos de calidad. Por ello Zaragoza debería de contar con un Parque Agrario que, a la vez que sirviera para proteger y conservar los últimos retazos de huerta Las Fuentes, la Almozara, Juslibol y Alfocea, sirviera para fomentar un modelo agrícola viable y sostenible, con una imagen de marca que garantizara la calidad de sus productos y facilitara su comercialización.

El Estado Aragonés que imaginamos es un Estado Laico, esto es, donde todos puedan sentirse cómodos independientemente de sus creencias, dónde éstas se vivan de manera privada y donde ningún tipo de creencia se apropie de la representación pública, donde todos tengamos acceso, de manera armónica, al espacio público sin discriminaciones.

Se suele entender el Estado Laico como contrapuesto al Estado confesional, más o menos teocrático, pero su concepto es más amplio: se trata de que la simbología pública no excluya o discrimine a ningún grupo por sus ideas o creencias, sean estas del tipo que sea.

Uno de los momentos donde se observa el carácter más o menos láico del Estado es en las fiestas populares. Es fundamental separar la administración pública de las celebraciones religiosas, en concreto es imprescindible eliminar la participación institucional de cargos públicos, significativamente el alcalde y los concejales, en procesiones y actos religiosos católicos. Su participación en ellas, de darse, ha de ser a título individual, sin portar los signos de su estatus de representantes públicos.

En concreto, y además, cada municipio tiene la potestad de marcar dos días de fiesta local. En Zaragoza son San Valero y la Cincomarzada.

La fiesta de San Valero tiene evidentes connotaciones religiosas y evidentemente no respeta los principios de fiesta laica, pero la Cincomarzada, a pesar de no tener carácter religioso, tampoco.

La Cincomarzada conmemora el intento de ocupación y saqueo de la Ciudad por tropas carlistas provinientes del Bajo Aragón en el año 1838 y el rechazo de las mismas por las milicias locales apoyadas masivamente por la población, de clara tendencia liberal,en el contexto de la Primera Guerra Carlista, en la que no sólo se dirimía qué Borbón habría de regir España, sino también si el sistema social y económico habría de ser liberal-capitalista o mantener el Antiguo Régimen.La reacción popular de Zaragoza fue masiva, azuzada por un fuerte rechazo a las prebendas y privilegios económicos de la iglesia que apoyaba a los carlistas. Dicen que el General Cabañero, confiado en una pronta rendición de la ciudad, entró en un Café del Centro y pidió un chocolate, que no pudo ni probar ante la súbita reacción violenta del pueblo en la calle, debiendo huir dejando tras de sí 400 bajas, entre muertos y prisioneros que serían posteriormente fusilados.

Los liberales zaragozanos siempre consideraron esta victoria como la derrota del absolutismo, el clericalismo y el tradicionalismo, y la recordaron con una merienda de tortilla en la Arbolera del Rabal (infaustamente llamada “de Macanaz”) que se mantuvo hasta el franquismo, cuando fue prohibida por un Régimen que pretendía restaurar la España Eterna y sus valores tradicionalistas.

La recuperación de la fiesta por el movimento vecinal, con la primera corporación democrática, dominada por la izquierda, le dio un carácter reivindicativo y popular del que todos hemos participado. Para ello ha venido bien que se olvidase su carácter guerracivilista, la conmemoración de un enfrentamiento violento entre aragoneses producido por intereses ajenos al país, la dialéctica “vencedores y vencidos”, y la curiosa adopción como “de izquierdas” del discurso isabelino, liberal moderado. De hecho, 2 años después el mismo Cabañero que comandó las tropas carlistas había abrazado la causa Isabelina, entrando con Espartero en Zaragoza para iniciar una ofensiva contra los irreductibles carlistas bajoaragoneses comandados por el General Cabrera. Los zaragozanos no habían olvidado la cincomarzada y cuentan que le gritaban, mientras desfilaba ufano al frente de sus nuevas tropas liberales: “¡Cabañero! ¡Que se te enfría el chocolate!”. Lo que, por otro lado, nos da una pista del frío que todavía hace en esos días en nuestra ciudad.

Los zaragozanos podemos cerrar los ojos y seguir comiendo el roscón el día de San Valero o mientras vamos a comernos el rancho al parque el cinco de marzo, podemos seguir celebrando a la vez una fiesta clerical y otra anticlerical, cerrando los ojos a nuestros demonios, o podemos dar el paso, dejar que esas celebraciones se mantengan en el ámbito privado de quien quiera, y establecer un nuevo calendario festivo local, laico, que supere nuestra historia, exorcizando esos demonios del pasado.

En Estado Aragonés proponemos la creación de una especie de “fiestas menores” de la ciudad, quitando del calendario festivo tanto San Valero como Cincomarzada e implantando los dos últimos días del mes de Junio, cuando ya la calor apreta, el día es más largo, se abren las piscinas y se acaba el periodo lectivo. El momento ideal para organizar actos culturales al aire libre por toda la ciudad para todo el mundo.

Durante las festividades religiosas a lo largo del año, como en Semana Santa, o las fiestas del Pilar, pediremos igualmente que los representantes del Ayuntamiento de Zaragoza, y este como tal, no participen en manifestaciones de tipo religioso, y si lo desean lo hagan a título individual. Actualmente esto no sucede así, y creemos que es irrespetuoso para los muchísimos zaragozanos y zaragozanas (sino la mayoría), que no sienten como parte de su fe religiosa a estas fiestas.