Cuando en Estado Aragonés decidimos presentarnos a las elecciones sabíamos que íbamos a contracorriente y que éramos un grupo demasiado pequeño, sin recursos ni contactos, como para hacer oír nuestro mensaje lo suficiente como para obtener un 5% de voto en el Ayto. de Zaragoza, y por tanto, representación.

No nos presentemos, pues, para tener concejal, sino para hacer propaganda de nuestra Idea, demostrar que existíamos como partido político, y aprovechar la actividad para cohesionarnos como grupo y, ampliarlo en la medida de lo posible y razonable. Teníamos asumido que nuestro papel se iba a quedar en el de las típicas candidaturas auto-referenciales: aquellas que sólo reciben los votos de los muy convencidos que, además, son conocidos de los candidatos.

Puedo decir que hemos cubierto todos nuestros objetivos. Hoy nuestra opción es más conocida, no puede ser tan fácilmente ignorada por el resto y somos un grupo más cohesionado y menos pequeño que cuando decidimos presentarnos. Y además hemos obtenido 470 votos, un 0′14%.

Sin duda, un digno resultado testimonial, pero hay que tener en cuenta que ZeC ha arrasado en la izquierda, incluida la soberanista, alcanzando a ser la segunda fuerza política y CHA ha resistido bien, manteniendo dos concejales en una situación muy difícil. Por cierto, enhorabuena a ambos. Muy poco espacio quedaba entre medio. Además, la primera vez que te presentas la gente, incluso la más próxima, duda de que tengas cuajo y fuerza para resistir el tirón, temen que te revientes al poco de las elecciones.

Además, nuestro discurso era muy radical. Había sido fraguado en los últimos dos años, tras la abdicación del Borbón, cuando la izquierda pretendía derrocar la monarquía y bullía a favor de la República Federal. Nosotros habíamos planteado una estrategia de ruptura democrática a partir de las elecciones municipales:

Las Candidaturas de Unidad Popular que comenzaban a fraguarse en Aragón propugnarían el boicot a las diputaciones provinciales, acordando dejar sus “escaños en blanco”, la unidad popular sería en coherencia simultánea a las Cortes y llegaría hasta las Elecciones Generales, donde se plantearían unas Elecciones Constituyentes donde Aragón se transformase en un Estado y las Diputaciones, previamente boicoteadas y sin actividad, de facto muertas, serían de derecho abolidas. Pero desde el principio se vio que esta idea no formaba parte de los planes de la mayoría de los “convergentes”. Todo el mundo decía ser muy republicano, pero cuando le contabas lo de las diputaciones te respondía “es muy complicado”. Vale, es complicado, pero ¿acaso entonces lo sencillo es abolir la monarquía?

Las “candidaturas de convergencia”, ya sin nuestra participación, se trasformaron, de hecho, en coaliciones provinciales, para conseguir diputados provinciales, sin continuidad a Cortes de Aragón y, por supuesto, además cualquier mención a la República Federal o el Proceso Constituyente fue eliminada del discurso electoral. Ya solo importaba ganar para gobernar. Resultó muy esclarecedor.

Bueno, nosotros hemos resistido y estamos en condiciones de recorrer otros 4 años de travesía del desierto, si es necesario. Pero no tenemos ninguna vocación de candidatura autorreferencial. Por tanto, no nos vamos a presentar con nuestras siglas a las Elecciones Generales, no íbamos a conseguir más propaganda de la que ya hemos hecho ahora y el esfuerzo, por tanto, no merecería la pena. Y además, seguimos comprometidos con la reunificación, en una sola plataforma electoral, de toda la izquierda nacionalista aragonesa.

Si alguien quiere nuestro apoyo para las próximas Elecciones Generales, estamos dispuestos a hablar de todo, incluso de la readecuación de nuestro Programa de Mínimos a la nueva situación.

Aragón, Republica!
Rafel Fleta
Secretario General
Estado Aragonés